
Este cuadro, realmente no me había gustado hasta el día de ayer.
Era un día entre semana cuando llegaba tranquilamente a mi casa y entonces me dan una noticia: tu primo fue secuestrado. Mi primera impresión fue de asombro, luego tristeza y luego me vino un coraje que no me he podido quitar, pasaron los días y no había noticia de él y las otras 3 personas que fueron secuestradas, no sabía que hacer, la impotencia fue general y el miedo estaba presente a todo momento.
Apenas hace pocos días hablaron pidiendo el rescate ¡¿Qué demonios?! El pueblo donde yo crecí es una comunidad de agricultores, las personas viven del campo, de la tierra, del fríjol… la cantidad, fue como pedir la suma del trabajo de toda su vida. Nuevamente el coraje.
La denuncia se hizo, a lo que nuestro querido “capitán de zona” respondió: pues arréglenselas ustedes, nosotros no podemos hacer nada.
El gobernador… ni hablar. No esperábamos que esos pueblos tan tranquilos de los que pocos saben su existencia terminarían de esta forma, con tanto miedo, teniendo que rendir cuentas a personas que por tener armas y “poder” creen tener el control sobre nosotros.
Los agricultores, los pueblos, los campesinos, “los más pobres” siendo victimas de la violencia, los secuestros, “los impuestos”, los continuos acosos de personas que aprovechan la mala situación, el momento, que abusan de que están indefensos y tan aparte de muchos otros.
Tan tranquilas que estaban las cosas, tan bien que se caminaba por sus calles de tierra y se jugaba hasta altas horas de la noche, no quiero que me quiten eso. No quiero que se haga una guerrilla para defender el trabajo que tanto les ha costado pero entonces me enorgullezco de tanta solidaridad que a habido y es cuando te das cuenta que no todo está perdido pero no puedes dejar de ver y decir: no estamos bien, estamos cayendo y muy profundo.
Hoy me gusto está pintura de Edward Munch, me sentí como el personaje, ahogándose en su propio grito ante ese fondo tan perdido, lleno de una aparente violencia, desesperado, desgarrante, tan impotente, parado allí sin poder hacer mucho, sin moverse, como retorciéndose en su propio dolor.
Y entonces a Calderón le dijeron: “…en México gobierna el narcotráfico”
y Calderón respondió: Grrrrra grra grra